Programa Minnesota

El modelo de tratamiento surgió de la llamada “Experiencia Minnesota”. Se trata de la aparición, entre 1948 y 1950 de tres centros pioneros del tratamiento en el estado de Minnesota, USA: Pioneer House, Hazelden y Willmar State Hospital, que continúan con un trabajo clínico constante para desarrollar y revisar este modelo integral de atención al paciente que sufre de alguna depedencia. El modelo permite que el paciente no se desligue de su medio ambiente, así como también la pronta incorporación a sus actividades en un periodo de tiempo corto.


LAS FASES BÁSICAS DEL TRATAMIENTO:

Aceptar la impotencia
Reconocer la necesidad de cambio
Planear para actuar


Algunos conceptos

La implicación, de que el enfermo no es culpable y su consecuencia terapéutica ha sido fundamental para el modelo Minnesota.

Para los precursores del Método, es fundamental trabajar primero con la enfermedad. Las consecuencias asociadas con la enfermedad se agruparon como multifacéticas, de índole físico, psicológico, social y espiritual.

El tratamiento es la intervención directa sobre el proceso primario. Esta fue la idea radicalmente nueva, sobre todo para los profesionales que aprendieron que estas enfermedades siempre eran un síntoma de alguna situación subyacente.

El Modelo focaliza en el crecimiento espiritual, la dignidad de la persona y aboga por el concepto de enfermedad sin cura, con un cuidado continuo en recuperación.

Los objetivos que se proponen lograr son: recuperar al enfermo, reinsertarlo en la sociedad, en lugar de encerrarlos o ignorarlos; tratarlos con dignidad y ayudarlos a recuperarse física, mental y espiritualmente.

Para el modelo el concepto de enfermedad es defendible desde la lógica y útil a nivel terapéutico. La anatomía del enfermo puede ser comparada con la de las otras enfermedades “legítimas”. Además trata la químico-dependencia como una enfermedad porque esto tiene sentido clínico: defiende el tratamiento humanitario, mejora el acceso al tratamiento, y promueve la abstinencia.

El modelo pretende alcanzar dos metas a largo plazo, por un lado, la de la abstinencia total y la segunda la de una mejor calidad de vida

Para lograr las metas a largo plazo se trabaja con las metas a corto plazo que son, ayudar a la persona enferma y su familia a reconocer la enfermedad y las consecuencias que esta trae. Ayudar a la persona a admitir que está enferma y que necesita ayuda, y convencerse que podrá vivir una vida constructiva con la realidad de una enfermedad que no tiene cura. Ayudar a la persona a identificar cuáles son las conductas y/o defectos que tiene que modificar para tener una mejor calidad de vida.